Leyenda de Sant Jordi

Leyenda de Sant Jordi

La leyenda cuenta que en la villa de Montblanc, residia un dragón que tenia atemorizada a la zona. Decían que solo con su aliento podía matar a todo aquel que lo respiraba. Para que el dragón no destrozara la villa, se hizo un pacto, cada día habría un sorteo, y la persona elegida se sacrificaría al dragón. Así el dragón contento con una presa fácil, cada día tendría su comida sin que los demás residentes de la villa temieran por su vida.

Pasaron los años así, hasta que un día la princesa del rey fue la elegida. Muchos caballeros querían reemplazarla, pero el rey se negó, pues muchos otros hijos de campesino habían sufrido el mismo destino y su hija debía asumir su responsabilidad con la villa. Así con mucho dolor, el rey envío a su hija hacia el sacrificio, mientras todos admiraban la valentía de la princesa y lloraban por la perdida de la doncella.

La hermosa princesa salio de las muralla del Montblanc caminando atemorizada a la espera de su destino, cuando de repente se encontró con un caballero a lomos de un caballo blanco. La doncella, aviso al caballero de la tan temible fiera que le esperaba. El caballero, Sant Jordi, le comunicó que él iba a acabar con todos sus temores, a salvarla a ella y a toda la villa de Montblanc, pues tenía la intención de acabar con el dragón. 

De repente el dragón apareció amenazando la vida de ambos, Sant Jordi empezó una dura pero rápida batalla en la que de una estocada con su espada, dejó al dragón malherido, lo ató y se lo entrego a la princesa para que lo llevara al pueblo mientras que la fiera estuviera indefensa. 

La gente de la villa de Montblanc, había visto el acto heroico de Sant Jordi, lo recibieron con los brazos abiertos y entre todos los habitantes terminaron de matar a la bestia. La sangre que brotaba del dragón hizo que apareciera un rosal, con las rosas más rojas que habían visto jamás, Sant Jordi cortó una rosa y se la entrego a la princesa. 

El rey le ofreció la mano de la princesa, pero Sant Jordi se negó, le dijo que él no la merecía y que él había sentido una llamada divina para salvar al pueblo del dragón y desapareció como había llegado.

Así explica la leyenda, que el 23 de abril el Santo fue venerado y honrado, celebrando el dia de Sant Jordi. Por esto es tradición regalar una rosa en este día, como la que Sant Jordi le regaló a la doncella. Además, otro motivo, es que durante muchos años se establecía un mercado de rosas el día de la misa del Patrón, Sant Jordi. 

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